
Lisboa es la capital del país vecino de la península. Cargada de historia, esta ciudad propone una larga selección de curiosidades, monumentos y actividades divertidas que la convierten en un destino perfecto para el próximo puente por ejemplo. Ventajas de Lisboa: usan el Euro y muchos lisboetas son bilingües. Cuidado con el segundo punto, antes de hablar español con un portugués, actuar con tacto disculpándose por no saber hablar portugués y preguntar si el interlocutor entiende algo de español.

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Lisboa no es muy grande, entonces, un hotel en el centro o cerca de una estación de metro será suficiente para poder desplazarse por la ciudad sin problemas.
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Por el lado turístico, se supone que hay que probar el bacalao y las sardinas. En la ciudad, a la hora de comer, no es raro cruzar olores de sardinas a la parrilla escaparse de pequeños restaurantes.
Pero algo muy económico y que no podéis perderos es el bifana. Se trata de un bocadillo con carne frita. Un buen sitio para comer un bifana en el centro es en el cruce de Praça de Restauradores y Praça Dom Pedro IV. En este caso, recomiendo como postre el “mousse de chocolate”.
Lisboa es un buen sitio para comer un churrasco brasileño. Ese baile de carne servida en espada y el buffet de verduras y frutas es una maravilla para los enamorados de la carne. Os recomendamos comer en el restaurante situado a la entrada del parque zoológico.
Y por supuesto, los “Pasteis de Belem”. Estos pastelitos harán las delicias tanto de los más golosos como de los que no lo son tanto. Es típico pero imposible renunciar al placer de empezar la jornada de visita de Belem en la pastelería “Pasteis de Belem” para un desayuno de estos pastelitos “históricos”.
Más común y práctico: comer y cenar es muy fácil en la última planta del centro comercial Colombo que sigue abierto hasta medianoche. Sabores del mundo están disponibles en un espacio compartido. Ideal para comer rápido y sencillo.

Belem! Esta parte de Lisboa merece una visita del domino por la mañana. La torre de Belem se puede visitar gratis los domingos hasta las 2 de la tarde. Un vistazo a la estatua de los exploradores. Una foto con el puente del 25 de Abril en el fundo o de la estatua del cristo (la misma que la de la baya de Rio). Antes de alejarse de la torre Belem, una curiosidad: a la izquierda de la torre a cinco minutos de marcha se encuentra un fortín con una pared edificada en tributo para los caídos de las guerras de independencia. Un monumento que permite medir un poco la locura y vanidad humana.
Un paseo en el jardín do ultramar para aprovecharse de un jardín con la herencia colonial de Portugal (hay que pagar la entrada). Se puede visitar el Mosteiro dos Jernimos si le apetece.
El metro de Lisboa. Las estaciones del metro son un museo de arquitectura. La elección de hacer un esfuerzo de diseño merece de invertir en un bono de transporte para visitar el Lisboa subterráneo.

A ver también, Sintra y su castillo fuera del tiempo. Se puede ir en coche (menos de una hora) o en tren de cercanía. El castillo está rodeado de una selva compasada de árboles y plantas del antiguo imperio portugués. La subida se puede hacer con un transbordo o en menos 2 horas andando por los que le gustan andar. El recorrido a pie vale la pena. Eso no es la típica selva europea que conocemos y el lugar entero llama la atención. Los que se deciden por subir andando pasaran probablemente la jornada. El parque del castillo tiene también unos paseos de los más agradables. A bajar, tomar un refresco en Sintra antes de irse será una justa recompensa.

En el centro de Lisboa también existe un paseo muy interesante. Subir una de las siete colinas para llegar al castillo de Sao Jorge. Visible desde Sao Nicolau, se puede subir andando o con el tranvía (aconsejamos el tranvía para bajar lo que es mucho más excitante). Subiendo puedes cruzar una iglesia que tiene aspecto de pequeña Notre Dame de Paris. Un poco más arriba, un árbol con raíces externas impresionantes parece el viejo vigilante de la colina. Un punto de Vista al Tajo permite soplar un ratito. Después y por fin, la visita del castillo que se cobre (es barato) en una oficina que se cruce antes de llegar a la puerta del castillo (antes la entrada era gratis), entonces ojo para no tener que volver atrás. El castillo es muy bonito y bien conservado y la vista de la Lisboa desde allí es muy buena.

Visible desde el castillo, otra curiosidad: el ascensor de Santa Justa. Desde en la calle Santa Justa, este ascensor permite subir al barrio situado encima de la colina. Tiene también un punto de vista. Y por los que tendrían la duda, no es una obra de Gustavo Eiffel. Otras colinas de Lisboa tienen servicios de funicular más convencionales.
Buen sitio de paseo también el sitio de Expo 98. Por tren o metro se puede ir en este barrio símbolo del nuevo Lisboa. Un centro comercial con área de restaurantes son la frontera antes de pasar al parque que es muy grande y lleno de curiosidades. Los volcanes de agua tienen mucho éxito. Desde el parque hay un punto de vista muy bueno sobre el puente Vasco de Gama.
Si queréis ir a la playa, un tren de cercanía pasa por la playa de Cascáis. Otro punto interesante, la garganta del infierno que es un acantilado que concentra la potencia del Atlántico.